Muchas veces nos hemos
referido a la actitud fascista de grupos de choque, por lo general
emparentados con el ideologismo filocomunista.
Muchas veces hemos denunciado sus métodos. Los escraches, las bombas
molotov, las capuchas, los palos.
Esta modesta columna tiene su difusión, y no son pocos los adherentes
a tales grupos, la leen. Su reacción ha sido, desde siempre, atacar a
quien esto escribe precisamente con calificativos de "fascista". Es
decir, que quien esto escribe sería "fascista" por describir los
métodos que los fascistas utilizan. Y los fascistas que utilizan tales
métodos, vendrían a ser demócratas.
Curiosa curva del destino el de nuestro querido país, donde la Biblia
y el Calefón siguen estando en el mismo lugar, tal como lo señalara el
gran Discepolín hace más de medio siglo.
Este introito viene a cuento, a raíz del ataque que recibiera la
señora de Carlotto a la salida de un acto político definido como
"seminario por la memoria, la verdad y la justicia" al que
concurrieron, entre otros, la señora del presidente Kirchner, el juez
español Baltasar Garzón, y el periodista devenido cónsul Héctor
Timmerman.
Demás está decir que el acto de marras no tuvo por finalidad recordar
los crímenes que según la independiente justicia argentina no son de
lesa humanidad. Y mucho menos a recordar los crímenes y torturas de 4
décadas de Falange, ¿no?.
Bien, pero el tema central de este comentario no es la bajeza
ideológica de quienes pretenden torpemente torcer la historia
mostrando la parte de la verdad que les resulta útil. Pero la verdad a
medias no es una verdad, como todo el mundo sabe.
La señora de Carlotto es una dirigente bastante más equilibrada que la
inmensa mayoría de los integrantes de los grupos a los que ella misma
pertenece. Siempre se ha mostrado con una línea moderada, defendiendo
sus ideales y sentimientos, que por supuesto son absolutamente
respetables, como los de todo el mundo. Y resultó ser ella,
precisamente ella, la víctima elegida por grupos de escracheros para
recibir los huevazos de la recalcitrancia. Precisamente al hacerse
presente al acto político que comentamos.
Parece ser que un grupo de familiares de víctimas de Cromagnón fue en
este caso quien llevó a cabo el ataque. Nos permitimos por lo menos
considerar el hecho de que la intromisión entre tales familiares de
grupos marxistas enrolados en el Polo Obrero, que utilizan la
metodología del Manifiesto como norma de vida, han logrado infiltrar
la costumbre de atacar físicamente a quien disiente.
Antes de continuar, transcribiremos la noticia del ataque, y las
reacciones de la víctima y del mismísimo gobierno:
*/La titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, calificó
de "delincuentes" al grupo de familiares de víctimas de Cromañón que
el lunes la agredieron a huevazos y adelantó que accionará penalmente
contra ellos.
"Esto no puede quedar como si nada. No pienso dejarlo pasar", confirmó
Carlotto quien consideró que sus agresores "han cometido un delito y
quien lo hace es un delincuente".
"Me duele, estoy triste, estoy de duelo, pero no voy a bajar los
brazos, voy a seguir luchando, así me cueste lo que me cueste, en
nombre de los 30 mil desaparecidos, de mi hija Laura y de los chicos
que todavía son rehenes y tenemos que encontrar", culminó.
Por su parte, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, se comunicó
con Carlotto para solidarizarse de la agresión y enfatizó que "nadie
está obligado a decir lo que se le antoje al otro".
El secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, calificó de
"inadaptados" y "exaltados" a los que el lunes agredieron a Carlotto.
"Yo no creo en el dolor ciego", finalizó Duhalde.
/*Podríamos decir que la confesión de la parte nos releva de la prueba
y terminar aquí, pero no. Porque hemos aprendido que lo que más
tenemos que hacer en este querido país es señalar lo obvio, de modo
tal que quienes luego se lanzan contra nosotros no tengan otro
argumento que el insulto o la intención descalificatoria.
Decir que estos mismos señores, y la propia señora de Carlotto, y todo
el séquito de adherentes ideológicos, hace años que utilizan el método
de marras para atacar a cuanto disidente ande suelto. Podríamos
agregar que hasta los ataques a trompadas y puntapiés, como el
recibido por Roberto Aleman hace un tiempo, han recibido la
justificación artera o el silencio cómplice. ¿Es así o no? Bien.......
La señora de Carlotto irá a la Justicia, parece. Ahora quienes la
atacan son delincuentes, no víctimas. Víctimas son los H.I.J.O.S., no
los familiares de Cromagnon ¿sí o no señor Eduardo Luis Duhalde?, ¿Sí
o no señor Anibal Fernández?, ¿Sí o no señores asistentes al acto por
la "memoria, la verdad y la justicia"? ¿Sí o no señores payasos que
nos sindican a nosotros en páginas de Internet como "terroristas"?
Y un parrafito final para el caso del Hospital Garrahan, que viene a
cuento.
El dirigente de ATE Gustavo Lerer es conocido por su filiación
trotskysta, tal como él mismo se definió en su participación en la
última reunión de la Cuarta Internacional, que considera que la
"lucha" debe ser librada sin cuartel ante cualquier democracia
occidental y "burguesa", que para colmo se ha vuelto demasiado
agresiva últimamente contra el marxismo, según él mismo ha señalado,
palabras más o menos, en su discurso ante la Cuarta.
Este dirigente, que cuenta con los fueros sindicales que esta
democracia occidental y burguesa le otorga, y que tiene además el
derecho de hacer todas las huelgas que quiera, y que esta democracia
occidental y burguesa le permite realizar, aparte de aperecer en los
medios a decir lo que se le cante, dada la libertad de prensa que esta
democracia occidental y burguesa le garantiza. Este dirigente,
decimos, ha decidido por tercera vez en cuestión de meses parar el
Garrahan en nombre de
reivindicaciones salariales. Este tipo con toda seguridad se define a
sí mismo como preocupado por los derechos de los humildes, de los
desposeídos, de los marginados del sistema "neoliberal", al tiempo que
hace todo lo posible para que esos calificados de humildes,
desposeídos y marginados, se pudran en sus
miserias y en sus enfermedades.
Este dirigente ha justificado, en el discurso ante la Cuarta
Internacional, el ataque a las Torres, como no podía ser de otra
manera, dado que al igual que los fanáticos de la JIhad, se sirve de
las bondades de las democracias occidentales, capitalistas y
burguesas, para atacarlas y ponerle bombas, lanzarle aviones de
pasajeros a sus edificios, tomar de rehenes a niños enfermos y
humildes, y para todo lo que quieras. Mientras tanto, la señora de
Carlotto, el señor Aníbal
Fernández, la señora de Kirchner, el señor Héctor Timmerman (que
disfruta de paso de los goces de la gran ciudad capitalista del
Norte), se preocupan en actos políticos de recordar la mitad de la
verdad. Y de tomar nota de que quienes escrachan a otros son
intolerantes y "delincuentes" dignos incluso de ser enviados a la
justicia. Y colorín colorado............ Héctor Trillo